Descripción
¿En qué momento doblamos la esquina de nuestros ayeres? ¿En qué momento nos quedamos sin sueños? José Castellà Blanch articula su poemario en torno a una paradoja precisa: la memoria no conserva, destruye. Los recuerdos no son refugio sino añicos que reflejan, agonizantes, la luz de lo que ya no puede volver. Estructurado en cuatro bloques —tiempo, deseo, calle, ocaso—, el libro traza un mapa de las pérdidas acumuladas. «Solo quedan las brasas de un fuego lejano / que quemó la infancia.» Lo que diferencia este poemario de la poesía elegíaca convencional es su temperatura: Castellà Blanch no llora, constata. No idealiza, cartografía. Cada poema es un fragmento de cristal roto que, al caer, devuelve una imagen reconocible y dolorosa de nosotros mismos.



